
País, que diría Forges....
Es habitual que cuando la policía o cualquier individuo le zurra a otro, encima le denuncie por agresión, acusándole de las lesiones que se hizo en los puños, dedos o muñecas al golpearle. Ya lo he visto en varios casos. Es lo del chiste, del que llega a casa con la cara destrozada y le dice a la mujer "pero él quedó peor, no veas cómo le dejé los puños."
Lo más gracioso del chiste es que los jueces amparan esta práctica y condenan al "agresor" a indemnizar al que le pegó, seguramente por tener la cara tan dura que le hizo daño en los nudillos.
Aquí la cosa se agrava porque Inmaculada es la abogada que estuvo reventando el negocio del ladrillo a mucha gente. Eso hace muchos enemigos.
Creo que procede una breve nota de solidaridad con ella.