02.07.08 - MAITE MARTÍNEZ

El Ayuntamiento de Albacete parece estar dispuesto a revisar y poner al día lo que se llama la Zona Ambientalmente Protegida de la ciudad, que no es otra cosa que la delimitación de calles donde la normativa municipal limita a 25 decibelios -en lugar de a 30- el nivel máximo de ruido que podrán recibir desde el exterior, a excepción de los ruidos procedentes del tráfico.
Aunque la Ley del Ruido da de plazo hasta el año 2012 a las ciudades de menos de 250.000 habitantes para elaborar un mapa del ruido, que no es otra cosa que un diagnóstico sonoro de los ruidos emitidos y percibidos en la ciudad, el consistorio quiere contratar antes de que finalice el año una asistencia técnica para empezar a trabajar en este estudio.
El mapa del ruido servirá para poner al día la normativa municipal que regula las limitaciones en cuanto al ruido en la ciudad, aunque el concejal de Sostenibilidad, Ramón Sotos, volvió a recalcar que la Ordenanza de Medio Ambiente que hay vigente, pese a haber sido aprobada en 1993, «es más restrictiva que la nueva ley que se acaba de aprobar, donde el límite máximo de ruido es de 30 decibelios».
Por tanto, dijo Sotos, con la nueva ordenanza que se pretende aprobar en 2009 es difícil que haya más restricciones en cuanto al nivel del ruido; lo que sí que cabrá es modificar los límites de la Zona Ambientalmente Protegida.
«Es verdad que en estos años han surgido nuevas zonas de ocio [nocturno] que no estaban previstas en la ordenanza y que será necesario contemplar, porque así no lo están pidiendo, aunque pese a ello tienen que ajustarse a un límite de 30 decibelios», insistió el concejal.
Nuevas zonas
La actual Zona, donde por su nivel de contaminación acústica los límites de ruido son más restrictivos, se definió hace 15 años y afecta a once tramos de calles del centro, donde están la mayoría de los bares y pubes de la ciudad.
Sin embargo, en los últimos años han proliferado locales de este tipo en otros puntos de Albacete. La asociación Albacete Contra el Ruido (ACR) lleva años pidiendo que se protejan «pero de verdad» no sólo la Zona clásica, la del centro, -donde «en lugar de proteger a los vecinos, se protege a quienes hacen ruido», dice su presidente, Francisco Sánchez Sahorí-, sino también otros lugares del casco urbano como la zona del cruce de las avenidas Julio Carrilero con Isabel La Católica; los bajos del Hotel Universidad, donde además de bares de copas y discoteca se practica el botellón, y algunas calles del barrio Parque Sur.
Pero su presidente insiste en que de nada sirve fijar una Zona Ambientalmente Protegida si luego sus vecinos «no pueden vivir con el mismo nivel de ruido que otros ciudadanos» como ocurre ahora «en calles como Tejares o Concepción, donde sus inquilinos llevan 20 años machacados y torturados por el ruido».
«Efecto frontera'
En el caso de la Zona centro, esta asociación reclama que se revisen sus límites porque «se ha producido un 'efecto frontera' y hay calles sin protección, como Jesús de Nazareno o la Parra, que ahora están llenos de establecimientos». Por ello, sugieren que alrededor de las Zonas Protegidas se fije un perímetro de «respeto acústico» de entre 250 y 500 metros, para evitar este fenómeno.
Además, Albacete contra el Ruido considera «insuficientes» los 25 metros de separación a los que obliga la normativa municipal entre dos locales que sean una fuente de ruido, «más todavía si estamos hablando de establecimientos con terraza»; según Sánchez Sahorí, «hay investigadores que hablan de que para que no se produzca el efecto aditivo este límite debería ser de 750 metros».
Consideró, además, que no es necesario elaborar un mapa del ruido para saber qué puntos de la ciudad padecen contaminación acústica, «no tienen porqué gastarse el dinero en eso, hace años ya hicieron un estudio para la Agenda 21 Local que dice que en calles como Tejares el ruido supera en más de 100 veces el sonido permitido y no han hecho nada», criticó Sánchez, que insistió en que no sólo se trata de proteger nuevas calles, sino en dar a sus vecinos una «protección real».
«Ahora, quienes vivimos en esa calle, no podemos ni abrir las ventanas en verano, porque del ruido que hay, no escuchamos ni la televisión en casa», concluyó.
Cada vez más quejas entre vecinosEn 2007, el Ayuntamiento de Albacete impuso 31 denuncias por molestias de ruido y tramitó 64 expedientes por actividades molestas (aquí no sólo se incluyen los ruidos, también otras causadas por olores o humos).
El concejal de Sostenibilidad, Ramón Sotos, destacó ayer que cada vez son más las denuncias que les llegan por conflictos de ruido entre particulares. Explicó que con la actual normativa, el Ayuntamiento sí que está interviniendo en estos conflictos, es decir, que si un vecino llama porque otro le molesta por ruidos, la Policía Local se presenta en su casa a realizar las oportunas mediciones. Sin embargo, el concejal anunció que cuando se actualice la normativa municipal el Ayuntamiento dejará de intervenir.
Junto a las quejas por ruidos causados por particulares, también son más las denuncias que llegan por ruidos de establecimientos no son hosteleros. «El nivel de sensibilización hacia el ruido en Albacete ha aumentado, y a mi me parece bien, pero tenemos que buscar un equilibrio para poder convivir y estamos en una ciudad mediterránea donde muchas actividades se hacen al aire libre», concluyó Sotos.
"Sin ruidos, sin botellón, sin suciedad y sin molestar"Dar la batalla ante los más ruidosos y hacerles comprender que en Albacete se vivirá mejor «sin gritos, sin fastidiar, sin irritar, sin incordiar, sin enfadar, sin incomodar, sin provocar, sin enojar», es el objetivo de una campaña en la que se han implicado hosteleros y vecinos, además del Ayuntamiento de Albacete.
Posavasos, carteles, trípticos, parasoles y pegatinas, se distribuirán en una campaña que se prolongará entre julio y septiembre, para pedir a los albaceteños que hagan el «menor ruido posible», dijo Francisco Ramírez, del consejo del Foro de la Participación, que hace meses diseñó una campaña de sensibilización en este sentido, formada por unos posavasos que se distribuirán en establecimientos hosteleros con lemas como «fuera de horario, respeta el descanso de los demás», además de la colocación de muppis publicitarios y la distribución de unas placas que se colocarán en aquellos edificios cuya comunidad de propietarios lo autorice.
Esta actuación se completará con otra campaña impulsada desde el Plan de Dinamización de Productos Turísticos, en la que se invertirán 18.000 euros, que también prevé la implicación de hosteleros y clientes, pues se repartirán 2.000 ceniceros, 1.000 carteles. 1.000 pegatinas, 1.300 parasoles y 2.500 folletos, con una serie de consejos dirigidos, sobre todo, a hacer compatibles el ocio nocturno con el descanso de quienes viven en estas zonas.
Conductas cívicas
El lema de esta campaña es Se puede decir más alto, pero no más claro e incluye mensajes dirigidos a combatir la práctica del botellón, el ruido, la suciedad y las molestias. «El ocio nocturno es uno de los atractivos turísticos de Albacete», dijo el concejal de Sostenibilidad, Ramón Sotos, que recalcó en que esta práctica «no debe chocar» con los intereses de los vecinos que viven en las zonas más frecuentadas y agradeció al Foro de la Participación y a la Asociación de Hostelería que se hayan implicado en esta campaña conjunta para propiciar conductas más cívicas.
El presidente de la Asociación de Hostelería, Juan Sánchez, destacó que los locales de la ciudad se han preparado en estos años insonorizando sus establecimientos, por ello consideró que ahora se trata de «concienciar a los clientes en que deben tener un comportamiento cívico a la salida» pues, en su opinión, son las «aglomeraciones» de público que se dan en la calle las que crean «cierto malestar» entre los vecinos, «y los hosteleros, también somos vecinos», apostilló.
Fuente:
La Verdad de Albacete, 2-7-2008