Albacete Contra el Ruido reclama «valentía» y que se deje de dar licencias a nuevos bares en la 'Zona'. En 2006 se abrieron 66 expedientes sancionadores.
MAITE MARTÍNEZ
«Es falso que no se haya hecho nada, pero sí es cierto que se ha hecho poco para luchar contra el ruido». Esta era la reflexión con la que el ex coordinador del Foro de la Participación, Javier Avilés, abría ayer un debate temático celebrado bajo el lema Albacete sin ruidos, una intervención que cerró pidiendo al Ayuntamiento de Albacete que «se tome en serio» el problema de la contaminación acústica.
El asunto, viene de lejos. Hace cuatro años, a propuesta de Albacete Contra el Ruido (ACR), el Foro pidió al Ayuntamiento de Albacete una nueva ordenanza municipal, más contundente, para «poner a raya a los maltratadores acústicos», como ayer volvió a recordar su presidente, Francisco Sánchez Sahorí.
Este es el día en que la actualización de esta ordenanza aún no se ha aprobado y, además, «el Ayuntamiento ha sido condenado en dos ocasiones por daños morales» a raíz de demandas interpuestas por vecinos afectados por la contaminación acústica. De ahí que Albacete Contra el Ruido, insista en pedir que se sea más «beligerante con los maltratadores acústicos» y que «no se trate a los afectados como maniáticos».
Una Zona «enferma»
«La Zona (donde se concentran el ocio nocturno de Albacete) está saturada, enferma y el Ayuntamiento no le aplica la medicina que necesita», dijo el abogado de Albacete Contra el Ruido, Andrés López, en el transcurso de una mesa redonda celebrada en este foro temático.
«En la calle Caldereros nos encontramos puertas con cristal que no aíslan y no se está respetando la distancia mínima de 25 metros entre dos bares con actividad musical», denunció el letrado que pidió «valentía» al Ayuntamiento para dejar de dar licencias a nuevos locales «esa es la medicina que necesita la Zona».
Además, continuó el abogado, las víctimas de estos ruidos ya no confían en la Unidad de Medio Ambiente -que es la encargada de hacer las mediciones de control del ruido y tramitar las sanciones-, sino que prefieren llamar a la Policía Local cuando tienen un problema «por eso pedimos que se cree una unidad específica en la Policía».
Incluso, denunció el abogado, hay afectados que se tienen que gastar dinero en hacer sus propias mediciones, por lo que pidió «mayor amabilidad» en el trato «cuando alguien llama a la policía a las 3 de la mañana, le aseguro que no es por gusto». La visión de la administración, por supuesto, es bastante distinta.
Sólo «retoques»
El concejal de Sostenibilidad, Ramón Sotos, opinó que la ordenanza de Medio Ambiente que está en vigor -aprobada en 1993, y actualizada en 1998- todavía tiene su validez, aunque sea necesario «retocarla en algunos aspectos». Muestra de ello, dijo, son los 66 expedientes sancionadores que se abrieron en 2006 a talleres, cafeterías, restaurantes, lavaderos de coches y supermercados «algunos incluso han tenido que cerrar y trasladarse a otros locales para cumplir con la norma».
«El Ayuntamiento vela porque se cumpla la ordenanza, -insistió- y ahora hay más sensibilidad con el problema del ruido que hace unos años, pero ocurre como con la doble fila aunque está prohibido todavía hay quien aparca mal».
Con todo, Sotos se comprometió a elaborar un mapa del ruido de la ciudad «no esperaremos al 2012 aunque este es el plazo que tenemos» y, a partir de ahí, elaborar un plan de acción para luchar contra el ruido y adaptar la ordenanza actual. «Quizá sea necesario ampliar las zonas sensibles», admitió pero, a continuación, añadió «lo que no vamos a hacer es a la norma actual darle la vuelta como un calcetín».
Por su parte, el presidente de la Asociación Provincial de Empresarios de Hostelería y Turismo (APEHT), Cesáreo Ortega, dijo que «mal empresario» es aquel que «se lleva mal con sus vecinos" y recordó que, según un estudio de la patronal hostelera de Madrid, este sector figura el número 11 en el ranking de generación de ruidos.
De hecho, no es de este ruido, el del ocio nocturno, del único que se han quejado los vecinos en Albacete. Según expuso el ex coordinador del Foro, hay otras fuentes de ruido molestas: las motocicletas, los coches que circulan «con la música a todo trapo», las obras, los aparatos industriales tipo instalaciones refrigeradoras y el botellón.
Persistencia en la queja
El ex coordinador del Foro opinó que la «persistencia en la aparición de las quejas vecinales por ruido, demuestra que la respuesta que se les ha dado no es la deseable». Recordó que, año tras año, desde el 2003, aparecían peticiones como la creación de una patrulla de la Policía Local para combatir la contaminación acústica, más control sobre los ciclomotores o campañas periódicas sobre el ruido.
No obstante, admitió que en estos años algo se había hecho: en 2004 abrió 66 expedientes e impuso 13 sanciones y en 2005 abrió 60 expedientes y puso 10 multas, expuso.
Con todo, Avilés hizo sus propias propuestas para tener una ciudad sin ruidos. Ante todo, pidió que se «tome en serio» este problema porque «detrás del ruido, hay otros problemas de convivencia»; instó a que se elaboren y apliquen las ordenanzas necesarias «no estamos hablando de represión, sino de hacer lo mismo que se hace en Tráfico o en Hacienda»; pidió más vigilancia y control para que se cumpla la norma; la realización de campañas educativas; ampliar los espacios protegidos y, por último, implicar a los interesados.
Del problema del ruido, al debate sobre el botellón
Si hablamos del ruido, es inevitable que salga el asunto del botellón. «Es urgente que se regule el botellón», la petición la hizo el presidente de Albacete Contra el Ruido, Francisco Sánchez Sahorí y, a continuación, la mesa de debate se enzarzó acerca de la conveniencia o no de regular este fenómeno.
El presidente del Consejo Local de la Juventud, Daniel Tornero, lamentó que siempre que se hable de ruido se termine echando casi toda la culpa a los jóvenes y defendió que en Albacete pueda practicarse un «botellón responsable», es decir, que los jóvenes puedan concentrarse en la calle, tomar sus copas, sin excesos y sin ruidos, y, al terminar, recoger los restos.
Ahora bien, Tornero dijo tener claro que «ahora mismo, ilegalizar el botellón no solucionaría nada». Explicó que este fenómeno no se produce sólo por el precio de las copas en los bares, «el problema no está tanto en el precio del alcohol, sino en la economía juvenil, porque los jóvenes de ahora no tienen un sueldo decente hasta los 30». Al margen del precio, opinó que los jóvenes también hacen botellón porque «es una forma de reunirse y de poder hablar sin tener que gritar».
Posiciones encontradas
El concejal de Sostenibilidad, Ramón Sotos, por su parte, negó que en la ciudad haya permisividad hacia el botellón «nos lo hemos tomado en serio y en los últimos tres años ha bajado mucho este fenómeno que, en Albacete, les aseguro que no es un problema». Por el contrario, Andrés López, abogado de Albacete Contra el Ruido, calificó de «lamentable» que se permita este fenómeno, no sólo por las molestias que ocasiona, sino por los «efectos nocivos» que tiene para la salud de los jóvenes.
La solución, de playa de Aro a la calle Tejares
Un experto explica cómo en Cataluña han conseguido resolver algunos conflictos a través de una mesa de arbitraje.
Un experto en acústica expuso ayer en el foro de debate Albacete sin ruidos, la experiencia puesta en marcha en Barcelona para resolver a través del arbitraje los conflictos provocados por la contaminación acústica, evitando así que acaben en los tribunales.
Robert Barti, director del área de acústica del Laboratorio de Ensayos Metrológicos (LEM), explicó las dificultades que hay para evaluar las molestias que causa el ruido a quienes lo sufren y opinó que las mediciones en decibelios A (dB A) no son las más adecuadas, pese a que son la que se utilizan habitualmente y a ellas hacen referencia las ordenanzas municipales y demás normas legales.
EL NEGOCIO DEL OCIO
Conflictos difícil de resolver
Este ingeniero criticó el deficiente aislamiento con el que se construyen las viviendas en España, «no es normal -dijo- escuchar al vecino cuando abre el grifo o tira de la cadena», y abundó en la contaminación acústica que genera el ocio nocturno. Un sector, recordó, que en nuestro país supone un 2,2% del producto interior bruto (cuatro puntos más que la agricultura) y da empleo a 1,2 millones de personas.
Barti opinó que no siempre es posible compaginar el ocio de unos con el descanso de otros, pero sí que explicó cómo en Barcelona, gracias a una mesa arbitral formada por la patronal de empresarios del ocio, laboratorios de acústica, la administración, abogados contra el ruido y vecinos víctimas de la contaminación acústica, han logrado solucionar algunos de éstos conflictos, casi una decena. ¿Cómo? Pues bien, este experto dijo que la solución no sólo pasa por aislar más los locales, pues además de resultar muy costoso «de nada sirve aislar, si luego el ruido dentro no se limita».
ÚLTIMA TECNOLOGÍA
Un limitador inmanipulable
Pero la solución, añadió, tampoco está en instalar cualquier limitador de sonido de los que hay en el mercado «porque son muy fáciles de manipular». La «única solución», dijo, pasa por instalar un nuevo limitador, conocido como CESVA, que es imposible manipular; unido a la adopción de una serie de medidas correctoras.
Con este sistema, explicó, se resolvió un conflicto que se arrastraba desde hacía años entre los vecinos y bares de una calle en playa de Aro «similar a la calle Tejares de Albacete» y que había desembocado en una querella criminal contra el alcalde. También se intervino en Barcelona, en la plaza Diamant, donde las fiestas del barrio de Gracia causaban importantes molestias de ruido a los vecinos.
Esta idea fue aceptada por el concejal de Sostenibilidad, Ramón Sotos, que en el transcurso de una mesa redonda que sucedió a la ponencia de este experto, se mostró dispuesto a trasladar la experiencia a la ciudad de Albacete. «Igual que funciona legalmente el arbitraje de Consumo, podría existir para el ruido», dijo.
Fuente:
La Verdad, 25-11-2007
BAJA -> Ramón Sotos, concejal de Sostenibilidad

El Foro de la Participación reclamó ayer al Ayuntamiento que "se tome en serio" de una vez la lucha contra el ruido en la capital. el problema viene de lejos ya que hace cuatro años la asociación Albacete Contra el Ruido ya reclamó al Consistorio la elaboración de un mapa de ruidos y la aprobación de una Ordenanza,
petición respaldada por el propio Foro, que admite que "se ha hecho poco" en este sentido.